En el 2017 se cumplieron cincuenta y cinco años desde que Raúl Guelman ingresó a la Caja de Crédito de Villa Lynch. Desde entonces, nunca se alejó del  mundo de la economía solidaria.

Debido a su larga trayectoria dentro del movimiento y por su compromiso con el mismo, entrevistamos a quien fue uno de los fundadores del Banco Credicoop Cooperativo Ltdo., y nos contó su historia dentro del sector: “Ingresé en el movimiento porque desde muy joven tuve una educación social y humanista. En el año 1962 fui invitado a ser parte de la Caja de Crédito de Villa Lynch, y a partir de esa influencia ingresé al mundo de la economía solidaria”, afirmó Guelman. Y agregó: “Estuve en la Caja de Crédito hasta que atravesamos situaciones complejas, como cuando desde el Banco Central me invitaron a renunciar porque no coincidían con mi ideología en la época del golpe de Estado de Onganía”.

 

A su vez señaló cómo surgió la idea de fundar un banco cooperativo: “Tuvimos la necesidad de transformarnos en un banco cuyo objetivo era el de poder brindarle un servicio a las necesidades de la gente, fundamentalmente a los sectores populares, pequeños y medianos sectores”.

Como entidad no tenemos dueños, somos todos socios”.
Además, repasó brevemente su paso dentro del Banco Credicoop: “Fui fundador del Banco (19 de marzo de 1979). Desde ese día estuve en la Mesa Directiva, hasta haber sido designado presidente, en 1990. Con la llegada de la crisis económica argentina, en los años 2002/2003 me tocó la responsabilidad de incorporar a los bancos cooperativos del interior adheridos al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. A finales de 2005 dejé la presidencia a Carlos Heller, actual presidente, y fui designado tesorero. En el 2012 asumí el cargo de síndico, por lo que sigo siendo parte de la Mesa Directiva”.

Por otro lado, señaló: “A veces me preguntan por qué tenemos tasas de interés similares a las de otros bancos. Hay normas que tenemos que cumplir por el control del Banco Central. Si bien no tenemos necesidad de tener utilidades, la ley fija que si no tenemos la utilidad mínima que indican las normas vigentes, nos bajan la calificación, perdiendo el prestigio internacional. Por ende, tenemos que cumplir las normas sin el objetivo de lucro del banco. Desde lo humano hacemos todo lo posible para darle el mayor beneficio al socio, hasta lo que las normas nos permiten”.

Por último, afirmó que “desde lo social y humano tenemos una tarea destacada. Tenemos la satisfacción de contribuir con las necesidades de la gente y no hay nada mejor que ser solidario y poder contribuir con ello. El Banco está creciendo y pensamos que habría que modificar muchas cosas. Actualmente los sectores populares están atravesando situaciones muy complejas, especialmente la clase media y los pequeños y medianos empresarios”.

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